Utiliza componentes obtenidos del propio paciente para potenciar la comunicación y regeneración celular, favoreciendo la reparación de la piel, la producción de colágeno y una mejor calidad cutánea.

Depende del estado de la piel y del objetivo del tratamiento. Después de la evaluación médica se determina el protocolo más adecuado (habitualmente un ciclo de varias sesiones, pudiendo requerir mantenimiento en el tiempo).
No necesariamente. Los cambios suelen ser progresivos y se consolidan a lo largo de varias semanas, dependiendo del protocolo y de las características de cada paciente.
Los resultados son duraderos pero no permanentes. El envejecimiento natural, la exposición solar y otros factores pueden hacer que se recomienden sesiones de mantenimiento para conservar el efecto.
Se considera un tratamiento seguro y biocompatible, con un riesgo mínimo de rechazo o alergia, si bien debe realizarse siempre bajo valoración y supervisión médica.
Escríbenos y coordinamos una evaluación personalizada.
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